Dulce es el sueño en la primavera.
No me despierta el alba.
Por doquier se oye
el alborozado canto de las aves vocingleras.
Anoche oí el rumor
del viento y de la lluvia,
y me pregunto: ¿cuántas flores se habrán caído?
No me despierta el alba.
Por doquier se oye
el alborozado canto de las aves vocingleras.
Anoche oí el rumor
del viento y de la lluvia,
y me pregunto: ¿cuántas flores se habrán caído?
Meng Haoran.





10 comentarios:
lo bueno es que las flores renacen
Siempre se puede cambiar el rumbo de las cosas, en nuestra mano está cambiar la dirección de las velas.
Besos, Mar.
¿No podemos guiar el viento? Dediquémonos a soplar.
Bueno, la tregua otoñal viene bien...
Besitos y salud
Me encanta la imagen que compartes, Mar.
Podemos cambiar la dirección de nuestras velas, y volver a recomenzar.
Un beso, preciosa.
Tan cierto el poema...
Un beso y una flor. Que no falten nunca.
Si pudiésemos cambiar de rumbo tan fácil como trasluchar en un velero...
me dejas con sabores de nostalgia, niña bonita
mil millones (como poco)
Creo que nunca aprenderé a navegar, mejor dejarse llevar por las olas y el viento (siempre con cuidado de no caer y ahogarse)
Besos y buena semana.
Si cambiáramos el rumbo cuando quisiéramos, la vida no tendría tanta emoción, pero ya que es imposible al menos re direccionemos las velas y pongamos rumbo a buen puerto.
Un enorme beso
Las circunstancias que nos rodean son a veces un vendaval que rompe las velas, obligando al patrón a maniobras desesperadas
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